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Tú me satisfaces, yo te satisfago y así nos engañamos

  • Lenguajes del amor
  • Amor y respeto
  • Las necesidades de él y de ella

Hoy por hoy, la cristiandad repite estos libros y palabras para fomentar el amor entre las personas. En varios niveles, entiendo porque existen estos conceptos. Sin embargo, parecen ser un estorbo en vez de una ayuda al tratarse de la orientación matrimonial.

Por lo común, el consejero no habla de cómo una pareja necesita restituir su relación con Dios. El matrimonio precisa entender que al tener actitudes pecaminosas en contra de un cónyuge, Dios sufre y su nombre pierde grandeza debido al egoísmo.

La dificultad para entender a Dios

La esposa se preocupa porque su marido ignora lo que ella necesita y no habla su lenguaje del amor. Además, ella tiene una lista de cómo él podría hablar ese lenguaje apropiadamente.

El esposo se frustra porque su cónyuge no lo respeta. Él imagina cómo sería el amor por su pareja si ésta atendiera primero las necesidades que él tiene.

Ambos se manipulan entre sí y ninguno se aflige o entristece por la manera en que difaman a su Padre. Su relación se basa en satisfacer mutuamente sus necesidades, sin embargo deberían confesar su pecado contra Dios y reconciliar lo que fue arruinado en forma vertical.

Primero lo primero

Cualquier esposo cristiano puede obtener el amor que desea. Pero no lo logrará a través del egoísmo o la conveniencia. Tratar de “evitar” a Dios para tener un gran matrimonio es como querer servir un gran banquete sin la comida. Es incoherente.

Cuando un esposo entiende el Evangelio correctamente, el matrimonio aprende que el dogma no se trata de atender las necesidades del otro, sino de buscarse mutuamente en el amor. (Ver [Marcos 10:45].

Amo a Dios fervientemente porque vino a la tierra en misericordia para salvarme de mis pecados. Me redimió, ahora me está restituyendo a su espíritu y, algún día, me dejará unírmele para vivir eternamente en el paraíso.

Él logró esto al encarnarse, vivir en la tierra durante tres décadas y perder la vida en la cruz. Dios volcó su ira en Cristo, quien colgaba del árbol de Adán. Cristo fue ejecutado en mi lugar.  Este amor es insondable. Estas buenas noticias me dejan maravillado.

Es la gratitud del Evangelio la que me guía hacia Él en arrepentimiento. (Ver [Romanos 2:4])

  • Cristo no pregunta por mi lenguaje del amor. Está muy ocupado dando su vida por mi triste existencia.
  • Él no está obsesionado con el amor y el respeto. No tiene tiempo. Tiene que hacer un sacrificio y ese sacrificio es él mismo.
  • Él no está negociando en el bar de las necesidades de él y de ella. Eso no tiene sentido cuando hay un mundo por salvar. Su necesidad es morir por mí.

Atender las necesidades es un sinsentido que debería ser descartado. La cruz nos enseña que lo único que necesitamos es ser como Dios y tratarnos con amabilidad.

En vez de tratar de descifrar nuestros “lenguajes”, podríamos morir a nosotros mismos y amar a los demás con fervor.  En la economía de Dios, obtenemos cosas al dar y no al revés. Esto es lo que Pablo decía en [Efesios 5:27]

… a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.

Cristo obtendrá lo que con sacrificio ha buscado: una iglesia esplendorosa.

¡Esposo! Muere por ella cada día de tu vida y verás lo que consigues. ¡Esposa! Haz lo mismo. Encontrarán la gloria.

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