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Superar El Suicidio – ¿Qué Haces Si Tienes Que Sufrir y Seguir Adelante Solo/a?

LA MUERTE. Piensa en esa palabra. Dila. No hay nada edificante acerca de esa palabra. La muerte implica tristeza, desesperación, y oscuridad. La muerte desconoce la misericordia y la simpatía. Nunca pide perdón. La muerte es un estado de finalidad definitivo, del que nadie puede regresar.

Una Noticia Inquietante

Era el dos de mayo. Junior Sean agarró una pistola y se pegó un tiro en el pecho. Aquel día se decidió a terminar su vida. Junior Sean era futbolista Americano de la Liga Nacional de Fútbol Americano y jugó para los San Diego Chargers, los Miami Dolphins, y los New England Patriots.

Una semana después de su suicidio, todos seguimos adelante con nuestras vidas. La sociedad de hoy vive la vida con la rapidez de la Red. El impacto de la mayoría de las noticias hoy en día se esfuma rápidamente. Las noticias de hoy sustituyen a las noticias de ayer, y las noticias de la semana pasada son memorias casi desconocidas.

El suicidio de Sean no te impacta por mucho tiempo A MENOS QUE fueras esposa, padre, hermano, pariente, o amigo suyo. Para los que no lo conocen su suicidio es nada más que el sujeto de una conversación breve o un mensaje publicado en Facebook. ¿Te parece extraño que podamos enterarnos de un suicidio, entristecernos por un momentito, y seguir adelante poco después? Esto lo hacemos todo el tiempo.

¿De cuántos eventos sucedidos en enero te acuerdas? No me acuerdo de ninguno. Sucedieron y transcurrieron. Por la mayor parte no sentimos ninguna conexión emocional ni personal con las noticias que oímos hace algún tiempo. Las noticias de hoy han disminuido la importancia de las de ayer.

Un suicidio no te afecta mucho A MENOS QUE fueras pariente tuyo quien se quitó la vida. A menos que lo hiciera tu hijo, tu hija, o tu marido. Mi hermano no se suicidó; su esposa lo mató. Como Junior, la esposa de mi hermano agarró un pistola. Pero en vez de pegarse un tiro, le pegó cinco tiros a mi hermano.

Lo que hizo ella durante aquel momento de locura—esa palabra no es de la corte, sino de mí—queda fuertemente grabado en mi memoria y nunca saldrá. No puedo decirte lo que pasó hace medio año pero sí puedo contarte lo que pasó un viernes oscuro por la noche en abril de 1997.

Su Hijo Se Quitó La Vida

Carolina (la madre de Junior) se encuentra en una situación parecida. Su hijo se suicidó. Sacó una pistola y se pegó un tiro. Se murió y dejó a su madre, quien ahora sufre sola. Carolina nunca se olvidará de aquel día—permanecerá indeleíblemente grabado en su memoria.

Carolina no puede regresar al pasado durante el cual disfrutaba de la vivacidad, de la familia, y de la felicidad.  En la tierra, el future no le trae ningún día en que ella pueda abrazar a su hijo otra vez. Su hijo la abandonó y tiene que seguir adelante sola. La muerte de su hijo es una “montaña” que no se mueve.

Para Carolina los otros eventos de su vida son como el viento que rodea la montaña y sale poco después. Lo que queda en su memoria es una imagen de lo que PUDIERA haber pasado. Nadie se da cuenta de esa imagen; sólo ella se da cuenta.

A veces ella se siente como una amputada que quiera rascarse la pierna. Se inclina para rascarsela, sólo para darse cuenta otra vez de que no tiene pierna. Una parte de Carolina se murió cuando su hijo se suicidó. Le atormenta que, aunque le hace falta una parte de su vida, no pueda recuperar lo que se había perdido.

Ella intenta deliberadamente entender lo que pasó. Hay tantas preguntas pero las respuestas yacen con su hijo muerto. Él es la única persona que puede explicarle por qué se suicidó.

En vano busca lo que nunca será completamente revelado. La mejor respuesta que encuentra es que EL PECADO le entregó a su hijo a la muerte. Su hijo optó por pecar. El suicidio va en contra de la voluntad moral de Dios. Por eso, es pecado. Junior Sean pecó.

Prefirió La Muerte A La Vida

Junior era egoísta. No pensó en lo que abandonaría al suicidarse. Por lo menos, tales pensamientos no tenían tanto valor como los pensamientos del suicidio. Terminó su vida durante un momento de egoísmo.

En algún momento quiero que Carolina sepa eso. No se lo diría inmediadamente porque su dolor es agobiador y necesita llorar por un rato. No está preparada para hablar tan abierta y honestamente. Pero con el transcurso del tiempo el atontamiento se disminuirá y muchos pensamientos y dudas la plagarán.

Al enfrentar esas dudas ella tendrá que buscar estabilidad y paz en la Palabra de Dios. La explicación más bíblica para el suicidio de su hijo es que éste era egosta. Ser egoista no justifica el pecado del suicidio, pero pecar nunca es justificable. Carolina tendrá que entender y aceptar la doctrina del pecado en lo tocante  a las acciones de su hijo.

Si no la acepta, Carolina será plagada por el dolor, la culpa, el miedo, el enojo, y la desesperación. En los casos más graves renunciará su fe en Dios. Buscará respuestas que nunca encontrará. Enfrentará un misterio que sea demasiado complejo e imposible de resolver.

Por mal que le parezca esta respuesta a la madre dolida y solitaria, según la Biblia su hijo se decidió a pecar. Suicidarse es la más grave de las acciones egoistas.

Suicidarse o no suicidarse era decisión de su hijo. Se suicidó por su propia voluntad. Su madre no fue la causa. Junior fue tentado por deseos que se habían apoderado de él, y optó por terminar su vida. Junior SE DECIDIÓ a suicidarse; se decidió a rendirse a la muerte.

Uno es tentado cuando se deja llevar por un mal deseo que lo atrae y lo seduce. Luego, el deseo malo da a luz el pecado, y el pecado, una vez que ha crecido, conduce a la muerte. – Santiago 1:14-15 (PDT)

Soltar El Dolor De La Muerte

Esto no es difícil de entender……a menos que tu hijo se suicidara. A menos que tú seas la persona que ahora tiene que seguir adelante sola. En este momento exacto quiero que Carolina sepa que la gracia de Cristo vence todos nuestros pecados—hasta los de Junior.

Eventualmente Carolina lo entenderá también. Eventualmente la gracia de Dios triunfará sobre el dolor en su alma. Pero ella también tiene que tomar una decisión—tiene que dejarlo ir a su hijo.

Carolina tendrá que alejarse de sus dudas y de las imágenes de lo que pudiera haber pasado para gozar de la gracia de Dios. En nuestras vidas también llegarán momentos en los que tendremos que renunciar una cosa para recibir otra.

No es extraño que una persona como Carolina no quiera dejar el dolor que lleva por la muerte de su hijo porque soltar el dolor es un símbolo de la finalidad. Al soltar su dolor, Carolina reconoce que lo de su hijo se acabó; él está muerto.

El dolor puede ser una herramienta que emplea una persona para mantener “vivo” lo que se ha muerto.  Seguir adelante implica admitir que está muerto, que realmente se acabó. Conozco algunos casos en que una persona se siente culpable al dejar ir a su compadre/pariente muerto.

Recurriendo al dolor, una persona se siente como si estuviera prolongándole la vida al muerto. Este sentimiento tiene su origen en la imaginación, pero a la persona que sufre le parece el único remedio. Por el momento es su salvación. Debido a esta estrategia psicológica, el proceso de soltar su dolor parece no tener fin. El dolor puede convertirse en herramienta de sobrellevar.

  1. Estaba vivo.
  2. Está  muerto.
  3. Lloro a él/a ella.
  4. Tengo que dejarlo/la ir y seguir adelante

Para esas personas, soltar su dolor implica reconocer que lo de la muerte de su pariente/amigo se acabó, y no están preparadas para admitirlo. No pueden admitirlo, especialmente cuando el muerto es un joven que todavía no ha vivido lo suficiente ni vivido la vida al máximo.

Una persona como Carolina puede convencerse a creer que ella tiene la culpa al seguir adelante. Carolina no se preparó a enfrentar la muerte de su hijo; nunca se preparó a despedirse de su hijo de tal manera, y por eso se niega a despedirse de él ahora.

Por lo tanto colocamos flores en las lápidas de nuestros familiares queridos, ¿no? ¿Qué hacemos al colocar las flores? Estamos acordándonos de ellos. Eso es nuestra manera de establecer un vínculo íntimo con los nuestros familiares muertos. Si la causa de su muerte fue natural, nos resulta más fácil dejarlos ir. Aunque el dolor persiste por un período de tiempo, seguiremos adelante.

Pero el suidicio es un monstruo. La víctima no debería haberse muerto así. Además los familiares y amigos de la víctima no estaban preparados para despedirse así de ella. Entonces a través del dolor le “prolongan” la vida de la víctima. Eso me hace pensar en la escena de Titanic, en la que Jack se murió.

Rosa y Jack flotaban en el agua fría y helada del Oceano Atlántico. Dentro de unos minutos Jack se murió de la hipotermia. Rosa no quería dejarlo ir. Eventualmente, aunque le parecía imposible, lo dejó ir y en la próxima escena Jack se hundió al fondo del oceano.

¿Cómo Dejarlo Ir?

Al aconsejar a una persona como Carolina, quiero ayudarla a aceptar y entender seis conceptos—en este orden:

Llorar con los que Lloran– A veces lo más importante que hacer es llorar con alguien. Las palabras habladas pueden agravar el dolor al principio. Las primeras líneas de la canción “Sillas Vacias y Mesas Vacias” (del drama Les Miserables) empiezan así:

Hay una tristeza que no se puede describir

Hay un dolor que persiste

Hay sillas vacias alrededor de mesas vacias

Y ahora mis compadres están muertos.

Hay una tristeza y un dolor que no se pueden explicar. Carolina necesita más a un amigo que llore con  ella. Necesita a un amigo que la acompañe mientras pase por la sombra del valle de la muerte.

Alégrense con los que están alegres. Lloren con los que lloran. – Romanos 12:15 (PDT)

Entender que El Pecado es Medio de la Separación– Carolina tendrá que entender tanto el pecado como lo que el pecado puede hacer. No podrá conseguir respuestas a todas sus preguntas, pero aun si todo se le explicara por completo, todavía quedaría insatisfecha.

Su hijo optó por pecar. Esa verdad es brutal y difícil de entender. Pero es el único hecho que puede explicar qué pasó y por qué pasó. Espiritualmente, intentar ir más alla de lo que ya se ha revelado no es bueno para Carolina. Su alma está rota y dividida. Es eso lo que hace el pecado. Como un ciclón que destruye una ciudad, el pecado de su hijo le ha roto el alma a Carolina.

Guardar su Corazón Contra el Pecado– Quizás Carolina enfrenta la tentación de echarse la culpa a sí misma de una forma u otra. Carolina es culpable de sus propios pecados, pero NO ES CULPABLE POR LOS DE SU HIJO. Su hijo, quien optó por pecar, tendrá que explicar sus acciones ante Dios. Carolina no explicará ante Dios los pecados de su hijo.

Si de alguna manera Carolina ha pecado contra su hijo, tendrá que buscar paz y redención en las promesas purificadoras de Dios. Confesamos los pecados ante Dios y vivimos bajo la libertad que Dios nos depara gracias a su Palabra.

Celebrar El Tiempo que Pasaron Juntos– Aunque el hijo de Carolina está muerto, las memorias son suyas para celebrar. Comparto con mis hijos muchas cuentas acerca de mi hermano y nos reímos mucho, sobre todo de la cuenta en que mi hermano chocó con la granja montado en bicicleta; se cayó frente a un toro.

Todos tenemos cuentas y historias. Carolina tendrá que acordarse de su hijo a través de las historias. En vez de celebrar lo que pudiera haber tenido si su hijo estuviera vivo todavía, Carolina debe celebrar lo que tenía mientras vivía su hijo. Si ella no lo hace, su dolor se convertirá en amargura y enojo hacia Dios.

Refugiarse en el Dios de Misterio- El suicidio provoca mucho misterio. En el caso de Junior Sean, muchas personas buscan respuestas. Algunas sospechan que su suicidio se atribuye a unas conmociones cerebrales recibidas mientras jugaba al fútbol Americano.

Otras dicen que Sean no pudo aguantar una vida “normal”—para él vivir la vida sin jugar a su deporte favorito no valió la pena. Su suidicio es un misterio, y esas personas quieren saber “¿por que?” Esto es lo que dice Dios:

Hay algunas cosas que el SEÑOR nuestro Dios ha mantenido en secreto, pero hay otras que nos ha dado a conocer a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que podamos obedecer todos los mandamientos de esta ley. – Deuteronomio 29:29 (PDT)

Dios no nos revela todo y no está obligado. A veces no nos revela todo porque quiere que busquemos refugio en Él, no en los detalles de la situación.

Creer que Dios Le Secará las Lágrimas- Uno de los aspectos más maravillosos de la Palabra de Dios es que Dios nos asegura que la tristeza y el dolor se esfumarán.

No tengo ni idea de cómo Dios lo llevará a cabo, pero lo creo. Esta anticipación me ha ayudado a aguantar y vencer el dolor. Cuando miro al pasado, me agito la cabeza con una incredulidad exasperante.

Pero cuando miro al porvenir y anticipo lo que Dios hará, mi corazón se cambia. Mi fe se fortalece. ¡Qué asombroso es!—Dios hará buenas todas las cosas. No lo entiendo, pero creo y me fío de Dios.

Él secará todas sus lágrimas, y ya no habrá muerte ni sufrimiento, ni llanto, ni dolor, porque el mundo que existía antes ya desapareció. – Apocalipsis 21:4 (PDT)

 

 

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