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La tormenta está tratando de ser perfecta

¿Intentaste alguna vez ser perfecto? ¿Es difícil para ti que los demás sepan que te equivocaste? ¿Estás tentado a mostrarte a ti mismo en maneras que no son realmente como eres? Quizás cuando piensas en los demás descubriendo la verdad sobre ti, sufres un ataque momentáneo de temor en tu corazón. ¿Es una realidad esto para ti?

Supón que, sin previo aviso, tu esposo trae a un amigo luego de trabajar. ¿Importa realmente como está tu casa en ese momento? ¿Es realmente importante que todo tenga que estar perfecto?

Si respondiste que si a alguna de estas preguntas, entonces sabes la tormenta personal e interna de intentar ser perfecto.

He aquí una mejor y más importante pregunta para ti: ¿Puedes abrazar la realidad de que tú y yo somos pecadores y que somos todo lo que ser un pecador implica?

Existe un nivel de auto engaño trabajando en nosotros cuando buscamos presentar una una mejor versión de nosotros mismos que esa persona real que sabemos que somos. A continuación indicamos algunas tendencias pecaminosas de una persona que está esforzándose por ser perfecta.

Engaño o Mentira – Cada vez que tratamos de engañar a alguien, existe un nivel de mentira que está funcionando. No estamos siendo verdaderos con nosotros mismos o con ciertas personas a las que queremos impresionar.

Disfunción de adoración – En lugar de encontrar nuestra identidad auténticamente situada en Cristo, ansiamos que los demás nos aprueben o acepten por nuestros logros, como por ejemplo, nuestro estado financiero, hijos que se comportan adecuadamente, logros académicos, u otro ídolo erigido en nuestras vidas con el fin de impresionar a los demás.

Auto engaño – La desagradable realidad es que este tipo de pensamiento comienza un proceso de endurecimiento de nuestra conciencia, lo cual nos distancia más y más de la gracia de Dios y el poder de la cruz para cambiarnos. Cualquier pecado en el que nos mantenemos, va a endurecer nuestras conciencias.

Falta de integridad – Nuestro carácter pierde su brillo a causa de esta insípida lealtad a nosotros mismos. Una persona como ésta no puede ser finalmente de confianza si está dispuesta a engañar a otros. Es posible confiar en este tipo de personas en ciertos niveles, pero existe aún un asunto pecaminoso en el carácter que va a traer algún tipo de división en las relaciones.

Inseguridad – El perfeccionista siempre va sentirse inseguro alrededor de aquellos de los que quiere ganar un “estado más favorable”. Su confianza es fuerte en la medida que su actual rating o nivel de aprobación lo es. Una persona con estas características va a tener bajos niveles de frustración no resuelta y desilusión en su vida.

Pecados secretos – Uno de los efectos colaterales del que lucha por ser perfecto es un deseo de encontrar algún tipo de alivio del stress, la ansiedad, y el tormento de su ilusoria búsqueda. No es inusual para este tipo de personas el encontrar alivio para su stress a través de pecados secretos como lujuria sexual, comer demasiado, o algún otro sistema de pecado de auto indulgencia.

Todas estas cosas significan que el “deseoso de perfección” es un esclavo de su lujuria. No está experimentando una auténtica libertad en Cristo. (Digo “deseoso de perfección” porque el estado de perfección no existe fuera de estar en Cristo. El intento individual de perfeccionismo, siempre se queda corto)

¿Qué significa todo esto?

El asunto de fondo aquí es que el perfeccionista no es capaz de confiar y descansar totalmente en Dios. El punto más importante aquí es lo que realmente está  diciendo esta persona sobre Dios. Y esto es, que la aceptación de Dios a través de la obra consumada de su Hijo no es lo suficientemente completa y que es necesario un poco más de aprobación por parte de ciertas personas.

El perfeccionista y Dios están en una lucha de “tire y afloje”. Dios está diciendo,

Yo te perdono por todos tus pecados pasados, presentes y futuros, además te otorgo la perfecta justificación de mi Hijo. No te veo como a un pecador, sino como a un hijo justo.

El perfeccionista dice,

Intelectualmente puedo cerrar el capítulo en base a lo que tu dices Señor, pero sigue siendo aún importante para mí lo que los demás piensen sobre mí. Con el fin de satisfacer este deseo, debo controlar ciertas situaciones. No puedo permitir que ellos conozcan el yo real. Si bien Tu conoces el yo real y estoy bastante bien con ello, preferiría que los demás no supieran toda la verdad sobre mí. Así que, acepto tu justificación. ¡Gracias! Pero, voy también a buscar promover una razonable cantidad de mi propia perfección sólo en caso de que la gente no esté confortable con aquellas imperfecciones que aún no han sido refinadas por TI.

La solución

El perfeccionista necesita arrepentirse. Ahora bien, ello crea un problema ya que el perfeccionista busca la aprobación de los demás. Por este motivo, para que pueda arrepentirse completamente, debe hacer saber a los demás que no es perfecto, que tiene problemas, que peca, que se queda corto. Deberá dejar entrar a ciertas personas a aquellas áreas en las que se queda corto. Esto es casi imposible para el orgulloso perfeccionista.

He aquí dos cosas que recomiendo para él:

Primeramente, encuentra a alguien en quien puedas confiar y que sea lo suficientemente competente y voluntarioso como para caminar a través de la ilusión del perfeccionismo.

Vas a tener que “soltar la lengua”. Hacer saber a alguien que eres un pecador oculto. Esto va a ser difícil para ti ya que deseas aprobación y temes la crítica.

En segundo lugar, el perfeccionista debe llegar a términos con el Evangelio. El Evangelio significa muchas cosas, pero existe una cosa que con certeza significa: tú eres perfecto en Cristo. No existe un ápice de cantidad de obras que tu puedas hacer para ser más aceptable a Dios. Las verdades del Evangelio deben ser tu verdad. Las debes poseer hoy y cada día desde este momento en adelante, además de arrepentirte de esta noción ilusoria de que necesitas la aprobación de los demás.

Una nota para aquellos que están trabajando con perfeccionistas: Debes servirlos con humildad, amor y cuidado ya que ellos son cautivos del dios de la aprobación, del respeto, del honor, la significancia y la aceptación.  Debes conocer y entender sus tendencias pecaminosas y ser capaz de acompañar a la persona en una manera no condenatoria. Ella no confía en Dios en este momento. Por ello, debe aprender de tu fe a medida que le muestras el camino a Dios.

Una oración para el perfeccionista:

Querido Padre, Yo no soy perfecto y nunca voy a poder serlo. Necesito un perfecto Salvador. Por esta razón, le he aceptado a El. He nacido de nuevo por el poder del Evangelio. He sido regenerado. Hoy estoy posicionado en Cristo, y cuando me ves, ves a tu Hijo. Padre, oro para que rompas la esclavitud que a atrapado a mi alma. La cual rodea y me enseña que necesito vivir para los demás con el fin de ser aceptado por ellos.

No puedo servir completamente a los demás si al mismo tiempo los necesito. Quiero servir completamente y no ser controlado por lo que yo piense que opinan de mí.oy completamente hipócrita, existen ciertas personas y situaciones en mi vida cuando quiero impresionar o ser impresionado. Cuando hago esto, la obra del Salvador en mí es oscurecida. Ayúdame a descansar en la singular verdad de que soy perfecto en El y no necesito actuar como alguna especie de animal de circo, actuando por maníes. Hazlo real para mí, Padre. Cámbiame de adentro hacia afuera. Transfórmame por el poder del Evangelio. Que quien me salvo me santifique también.

Ayúdame a tener completa satisfacción sólo en ti. Gracias. ¡Amén!

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