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¡No atiendes mis necesidades y estoy molesto!

¿Qué necesitas? ¡Dame tu lista! Aquí está la mía.

  • Necesidades físicas: aire, agua, comida salud y un hogar.
  • Necesidades espirituales: la salvación de Dios y la continua vigorización del espíritu.

Ahí lo tienes. Eso es todo. ¿Puedes pensar en algo más?

De todos modos, la historia es diferente a la hora de aconsejar. A lo largo de los años, he escuchado la interminable lista de necesidades de muchas personas. Aquí están algunos de mis candidatos favoritos:

  • Amor
  • Sexo
  • Comunicación
  • Compañía
  • Importancia
  • Aceptación
  • Respeto

Usualmente ilustro la diferencia entre necesidad y deseo de la siguiente manera:

Si hundes mi cabeza bajo el agua en una pileta, lucharía hasta el final contra ti porque necesitaría aire. Una necesidad es algo de lo que no puedes prescindir en tu vida. Cuando elevamos los deseos al nivel de las necesidades, nos encontramos con cierto tipo de idolatría. Si no nos arrepentimos de esa idolatría, todas nuestras relaciones se arruinarán.

¡Necesito amor!

No es así. Necesitas crear una relación sana con Dios. Si lo logras, ya no dependerás de otro ser humano para que satisfaga tu ideal del amor. Si descansas sobre el Evangelio, entonces puedes cambiar tus relaciones para bien: ofrecerás tu amor con generosidad en vez de querer recibirlo caprichosamente. En vez de esperar a que la gente satisfaga tus pretensiones, serás capaz de amar a los demás. Serás igual a Cristo, quien no vino aquí para ser [amado], sino para [amar]. Ver [Marcos 10:45]

Imagina si Dios dijera:

Necesito amor. Esta gente no me respeta. Hoy no me siento aceptado. Me siento un poco rechazado y eso no está bien. Mi taza del amor se ha resquebrajado y debo hacer algo para que me favorezcan. Han herido mis sentimientos y me estoy enojando porque las personas se niegan a satisfacer mis necesidades.

Tan conectado estaba Cristo con su Padre, que no era afectado por las opiniones hirientes y el desalentador proceder de los demás. No estaba a la defensiva, esperando para responderle a la gente, sino a la ofensiva. Se concentraba en entregar su amor, no en esperar a que alguien cumpliera sus deseos.

No lo dominaban porque sabía en que enfocarse, cual era su meta y que relación importaba realmente. Su Padre lo guiaba y amaba, por esa razón lo que el hombre hacía no lo perjudicaba.

Paul Tripp confeccionó esta lista de cinco pasos hacia el enojo propios de esos momentos cuando redefinimos nuestros deseos como necesidades:

  1. Deseo- “Debes hacer________ por mí.”
  2. Necesidad- “Harás_______por mí.”
  3. Expectativa- “Espero que_______por mí.”
  4. Decepción- “No hiciste______por mí.”
  5. Castigo- “No hiciste________por mí y ahora me vengaré de alguna forma.”

Cuando tus deseos se transforman en necesidades, verás que estas actitudes arriban a un enfrentamiento pecaminoso.

Pensamientos para tener en cuenta

  1. Cristo estaba relacionado de forma adecuada con el Padre. A causa de ello no era un sirviente de las acciones del hombre. ¿Estás en Cristo? De ser así, ¿Qué tan dominado estás por los demás?
  2. El enojo, la impaciencia y el enjuiciamiento son tres métodos rápidos para determinar si eres dominado por el hombre o por Dios.
  3. ¿Por qué te dejas dominar por los demás? Cuando te enojas, por ejemplo, la persona con la que estás enojado te domina. Tiene algo que tú quieres. ¿Tu deseo, que no es necesariamente malo en sí mismo, se ha convertido en una necesidad? ¿Por qué dejaste que esto sucediera?
  4. ¿Por qué no puedes vivir en la gracia del Evangelio? ¿Qué hay de malo con Dios? ¿Por qué su gracia no es suficiente? ¿Los esclavos tienen derechos? ¿Eres esclavo de Cristo? ¿Por qué demandas con tanta insistencia que los demás te traten como tú quieres?
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