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Mi deseo no es malo… ¿No es así?

En una publicación anterior, mencionaste que no necesitamos amor, pero no puedo entenderlo. ¿Qué hay de malo con querer ser amado por alguien?

No tendría que haber ningún problema con el deseo de ser amado. Quiero ser amado también. Dios quiere que seamos amados. Rechazar el amor va en contra de su voluntad. Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto, actuar de esa forma sería inapropiado.

El deseo de ser amado no es el problema. Durante los primeros años, en el jardín del Edén, Adán y Eva tuvieron sólo dos opciones al tratarse del amor:

  • Dios Padre los amaba
  • Se amaban el uno al otro y a Dios

El deseo de amar y ser amado es maravilloso y dinámico en nuestra relación con Dios y los demás. Sin embargo, cuando la serpiente apareció, el pecado se sumó a la ecuación. Por primera vez en la vida, el deseo de amor de Adán y Eva se vio distorsionado. La naturaleza pecaminosa de ambos convirtió ese deseo en algo atroz.

De manera similar, estamos en peligro de transformar las cosas buenas que Dios nos da en la codicia que alimenta nuestros anhelos más profundos. Por ejemplo:

  • El deseo de amor es bueno; pero puede convertirse en lujuria cuando el pecado se involucra.
  • El deseo de comida es maravilloso; pero puede convertirse en gula a causa de nuestros pecaminosos ansias.
  • El deseo de ingresar a internet nos redime; pero podemos convertirnos en solitarios si el pecado toma el control.
  • El deseo de estar en buen estado físico es beneficioso; pero puede transformarse en egocentrismo rápidamente.
  • El deseo de socializar es divino; pero podemos usar a nuestros amigos para ser aceptados y aprobados.

El pecado lo cambia todo

Ninguno de los puntos mencionados anteriormente es intrínsecamente malo. Desear cualquiera de ellos no es necesariamente nocivo. El problema se genera cuando los deseos que Dios nos otorga y las oportunidades redentoras se mezclan con el pecado. Entonces, buscamos satisfacer nuestra propia carne, en vez de exaltar el nombre de Dios.

Cuando el pecado envuelve los deseos, estos se transforman en necesidades. En la novela “El señor de los anillos”, no era necesariamente malo que Gollum tuviera en sus manos el anillo. De todos modos, ese deseo natural se desvirtuó en un anhelo atroz, lujurioso y apremiante del cual Gollum no podía prescindir para vivir.

Desear amor es una cuestión diferente. Decir que no puedes vivir sin amor es peligroso. (Muy pocas veces la gente se refiere a la falta de amor de Dios).

Preguntas comprometedoras para tener en cuenta

  1. ¿Quieres tener algo o a alguien?
  2. ¿Crees que no puedes vivir sin algo o alguien?

Lo primero es un deseo que puede ser bueno o malo. Lo segundo es una necesidad, y si no es por comida, agua, un hogar, aire, salud o Dios, es una forma de idolatría y debes arrepentirte de ello. No es malo querer ser amado. Es pecado afirmar que no puedes vivir sin amor.

Un título alternativo para esta publicación era “Buscando el amor en los lugares equivocados”

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