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Leccion 7

Antes de que nacieras, tus padres no eran aburridos.  Es la verdad.  Antes de casarse quizás tus padres se comportaban como niños y hacían todo lo que les gustara.  Cuando se decidieron a casarse y tener hijos, sus vidas se cambiaron para siempre.

Quizás para ti, tus padres todavía son inmaduros y irresponsables.  Pero cómo eres tú?  Hay una diferencia entre el carácter de tus padres y el carácter tuyo?  El hecho de que tus padres no sean responsables no justifica tu falta de responsabilidad.  Si tus padres no han sido líderes buenos, puedes aprovechar la oportunidad de ser la persona más responsable de tu familia.

A veces el comportamiento inmaduro de los padres se manifesta en los hijos, pero no tienes que restringirse a lo que hace tus padres.  Por mucho que fabriques excusas para explicar tu comportamiento, en la realidad las excusas son inútiles.

De adolescente, pasé demasiado tiempo guardándole rencor a los demás.  Creía que todo el mundo me engañaba y reaccioné con enojo y amargura.  Me costó mucho tiempo darme cuenta de que yo era tan malo como mis padres.  Como pecadores, somos todos corruptos y necesitamos a un Salvador.

Antes de aceptar a Cristo siempre les eché la culpa a mis padres sin tener en cuenta mi comportamiento inmaduro.  Pero cuando tus padres se mueran, ya no podrás echarles la culpa.  Lo único que podrás decir para explicar tu comportamiento es, “fue decisión mía.”

Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes. – Mateo 7:2 (PDT)

Quizás la vida de tus padres es caótica y desorganizada.  Pero cómo es la tuya?  Si aprendes a madurar  bajo circunstancias poco favorables, aprenderás una de las lecciones más importantes de la vida.

Jesucristo tuvo que aguantar varias distracciones, pero nunca dejó que esas distracciones le impidieran llevar a cabo la voluntad de Dios.  No esperes hasta cumplir los trienta años para aprender esta lección.

 

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