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Leccion 4

Puedes aplicar las palabras de Sykes a varias situaciones: si vivir con tus padres te resulta difícil, vivir con un marido, una esposa, o un jefe te resultará aun más difícil.  De adolescente, creía que mi vida se tranquilizaría al independizarme de mis padres.

Pensaba así porque para mí, todos mis problemas eran culpa de mis padres.  Pero al entrar en la fuerza laboral, me di cuenta de que todavía surgían los problemas del pasado.

En vez de responsabilizarme de los problemas, me decidí otra vez a echarle la culpa a los demás.  Yo pensaba que era víctima de las acciones de los demás.

Mi actitud se cambió por completo cuando me dediqué la vida a Dios (tenía 25 años).  Gracias al poder transformativo de Dios, me di cuenta de que no era víctima.  Tampoco eres víctima.  Tu y yo somos culpables bajo el juicio de Dios, y por eso hemos sido condenados al Infierno.

Si no eres Cristiano Nacido de Nuevo, todavía eres culpable y condenado ante Dios.  Pero no eres víctima del mundo.

Si no te gusta vivir con tus padres, prepárate: el resto de tu vida será desagradable también.  Si crees que tu vida se mejora al independizarte de tus padres y al comenzar a ganarte la vida, estás engañándote a ti mismo.  Si no invitas a Jesucristo a controlar tu vida, el desorden total dominará tu vida.

La única manera de mejorarte la vida es abrazar a Cristo y someterse al poder transformativo de Cristo.  Solo Jesucristo te puede cambiar la vida.  Sus padres no pueden cambiarte la vida y tampoco puedes cambiarte la vida solo.

El que cree en el Hijo tiene vida eterna. En cambio, el que lo rechaza nunca tendrá esa vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él. – Juan 3:36 (PDT)

No te sorprendas si te digo: “Ustedes tienen que nacer de nuevo”. – Juan 3:7 (PDT)

 

 

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