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Leccion 12

No cabe duda de que la mayoría de los adolescentes del mundo tienen padres que no entienden cómo desempeñar bien el papel de padre.  Te expliqué antes que mis padres no eran ni cariños ni dedicados.  Pero como padre, me he dado cuenta de que necesito la guianza de Dios para ser un buen padre.

Si has sido maltratado, ignorado, o mal cuidado por tus padres, te compadezco.  Espero que leas este artículo y el anterior.  También espero que a través de estos articulos, Dios te muestre las responsabilidades que tienes ante él.

Tu manera de vivir la vida no debe cementarse en los problemas que te han plagado.  Pero tu vida sí debe reflejar el poder transformativo y el amor de Dios.  Tienes las fuerzas y la inteligencia necesarias para vivir una vida que glorifique a Dios.

Entónces tienes que tomar la decisión que tomé yo hace unos años.  ¿Vas a glorificar a Dios con tu vida?  Quizás tus padres optaron por no honrar a Dios.  Mis padres se decidieron a ignorar a Dios.  Pero lo que hacen tus padres no te define la vida.  Tú (y nadie mas) determinas lo que te define la vida.

¿Has tenido en cuenta alguna vez que las dificultades de tu vida pueden ayudarte a acercarte aún más a Dios?  Dios no le quitó el dolor al Apóstol Pablo a fin de que éste confiara mas en aquél.  A Pablo le resultó difícil aprender esta lección, pero sí la aprendió.

 Le he rogado ya tres veces al Señor que me quite esa dolencia. Pero el Señor me dijo: Mi bondad es todo lo que necesitas, porque cuando eres débil, mi poder se hace más fuerte  en ti. Por eso me alegra presumir de mi debilidad, así el poder de Cristo vivirá en mí. – 2 Corintios 12: 8-9 (PDT)

Quitarle el dolor a Pablo no era parte del plan de Dios para Pablo.  Si Dios le hubiera quitado el dolor, Pablo se habría olvidado del propósito divino de su vida.  Entónces, en vez de buscar una vida libre del dolor, Pablo se decidió a seguir buscando a Dios.  Para Pablo, Dios tenía mucho más valor que una vida sin dolor.

El Apóstol Santiago afirma que a veces rezamos por motivos equivocados.  ¿Te parece más importante vivir sin dolor que conocer a Dios?  Piénsatelo.  ¿Qué deseas más: una vida felíz o el amor del Dios omnipotente?

Su respuesta deteminará el curso de tu vida.

No quiero que su opinión sobre mí se vea influenciada por las extraordinarias revelaciones que recibí del Señor. Por eso el Señor me dio una dolencia : un mensajero de Satanás, enviado a torturarme para que no me vuelva demasiado orgulloso. – 2 Corintios 12:7 (PDT)

 

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