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Investigando el legalismo- 2.0

Me parece a mí el abordaje de mi amigo en cuando a discernir la mundanalidad es precario. Es precario por su potencial de juzgar externamente y a la vez ignorar el corazón. También es precario en el aspecto de que es difícil de comprenderlo completamente, por ejemplo: los tambores en una iglesia africana está bien, pero no en una americana. ¿Quién está hablando aquí, la Biblia o el punto de vista conservativo y americano? Este abordaje también puede llevar a uno a ser tentado a comparar “mi lista con tu lista” de estándares. En este sistema yo asumiría que cada cristiano tendría una lista diferente referente a lo que es mundano y lo que  no lo es; esto me parece un poco complicado.

Creo que la mayoría de las personas están de acuerdo que Jesús se veía igual que su cultura. No creo que él se vestía con ropas esplendorosas como las que hemos visto en algunas películas y que todo el mundo alrededor usaban ropas que no eran llamativas. Creo que sería difícil distinguir a Jesús en medio de una multitud. Sin embargo, parece ser que en algunas “culturas” de cristianos es necesario llamar la atención a distinciones de estilos y hacer lo posible de verse diferente que la cultura en la cual se vive. No estoy completamente seguro por qué se desvían de la vida de Cristo en este punto.

Aunque existe cierto mérito en las observaciones externas, creo que se necesita sabiduría, humildad y gracia porque la observación externa no siempre es correcta. La observación externa puede ser algo como un “abordaje gnóstico” de evaluación. Los gnósticos creían, en parte, que el mundo era malo y el conocimiento era bueno, la tierra era mala y lo “espiritual” era bueno. A ellos no le gustaba las cosas de la tierra y ponían como precedente a lo interno, la “gnosis” (conocimiento). Por lo tanto, ellos se mantenían al margen de lo terrenal porque podría corromper. Esto es similar a los aspectos legalistas de nuestra cultura cristiana. Esto era con lo que mi amigo estaba luchando.

Ellos determinan lo que está mal, principalmente a través de observaciones externas, y se mantienen alejados de esto. En algunos casos no sólo se mantienen legos de lo malo, pero se mantienen lejos de la persona o cosa que está cerca de lo malo o que participa de lo malo con el fin de no contaminarse de lo malo a través de una asociación con aquél (o cosa) que está cerca de lo malo. Existe una teología diseñado para comunicar este tipo de vida. Ha sido llamado: “doctrina de separación”, la cual puede desencadenarse en varios niveles. Este se puede volver algo confuso y complicado para los que no están acostumbrados a esto.

A mi entender, el único lugar en el NT que uno encuentra este tipo de vida es en un grupo de personas que se llamaban Fariseos. Ellos tenían estas tendencias gnósticas, que algunas veces fueron condenadas por el Salvador.  Su “doctrina de separación” los llevó no solo a aferrarse de la Ley, pero también a construir una barrera alrededor de la Ley. Había un temor de que la  Ley podría ser quebrada así que ellos construyeron barreras seguras para prevenir acercarse a la Ley y así quebrarla. Algunas veces ponían más barreras alrededor de las barreras que ya habían puesto para evitar quebrar la Ley.

Lamentablemente esto creo una generación de personas que daban a conocer su espiritualidad por la cantidad de barreras que establecían  y por la lista de preferencias por la cual vivían la cual no necesariamente procedía de la Biblia. Esto produjo un ascetismo severo que en algún punto tenía que fracasar teológica, lógica y prácticamente. ¡Y así fue! Más aún, al pasar de las generaciones éstas olvidaron las intenciones para estas barreras, y lo que una vez fue una preferencia para guardarte de la Ley se convirtió en la Ley. La Ley se expandió a un tradicionalismo estricto que amarraba a las personas en sus conciencias para guardar algo que a Dios realmente no le interesa. Yo digo que a Él realmente no le interesa, pero sí le interesa cuando esto encadena a sus hijos con estipulaciones  y costumbres que nunca fueron su intención.

Existen muchos peligros para este tipo de práctica. He visto tres que son recurrentes en mi experiencia personal en consejería. Estos son el temor, la inconsistencia y lo culturalmente irrelevante.

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