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Falso, artificial, teñido, implantado, con botox, reducido…súmale nauseas

Linda tiene cabello frizado: lo quiere lacio.

Carrie tiene cabello negro: lo quiere rubio.

Keira tiene patas de gallo: quiere deshacerse de ellas.

Geri tiene una panza prominente: quiere reducirla.

Rochelle tiene pechos pequeños: quiere una mejora.

Germanie odia lucir simple: se rehúsa a salir sin pintarse de arriba abajo primero.

Martha también odia el estilo simple: ella sigue las indicaciones de la revista Cosmo.

Hay pocas cosas más tristes que una mujer insegura que se siente obligada a cambiar algún aspecto de ella misma para ser aprobada, aceptada, respetada o apreciada.

Cuando estos aspectos son los que impulsan la vida de una persona, hay algo que no está funcionando bien.

¿Dirán algunos que esto es culpa de nuestra cultura descarrilada? Si bien esto es verdad en cierta medida, el problema va más allá de eso. Es mucho más profundo.

Sin duda alguna, nuestra sociedad nos ha vendido una mentira acerca de la belleza. Todos estamos de acuerdo respecto a eso. Además, nos podemos quejar ante este hecho e incluso repudiarlo. Pero ¿Es este el verdadero problema? ¿Es única y realmente cultural?

No, no lo es. Sí, nos han vendido una mentira, pero nosotros escogimos comprarla. ¿Recuerdas cuando Adán y Eva compraron un producto? Ellos también compraron una mentira. Podemos culpar a la serpiente por lo que hizo y, en parte, atacar al demonio. Pero la verdadera pregunta no es que hay de malo con nuestra cultura, sino con nosotros mismos.

Si tan sólo se tratará de comparar y vender, entonces podríamos decir “no” y seguir nuestro camino. Podemos adoptar “la belleza incorruptible” que Dios nos brinda a través de Cristo y darle nuestras simples espaldas a la cultura [1 Pedro 3:3-4] (1 Peter3:3-4). Pero lo cierto es que no queremos a esa “belleza incorruptible del corazón”, lo que representa el verdadero problema.

La única razón por la que nuestra cultura nos domina es porque alimenta nuestros corazones idólatras. Si ellos no fueran esclavos del deseo, la cultura no podría controlarnos.

La mundanalidad no está en el mundo, está en nuestros corazones. Esto es fácil de olvidar,  cuando lo hacemos desarrollamos estrategias para que el mundo que nos rodea no pueda influenciarnos. Aunque estas estrategias suenan convincentes, finalmente fallan porque el problema no es que hay en nuestra cultura. Lo que importa es que pasa en nuestros corazones porque finalmente sucumbimos ante ellos.

El problema con Alice

Alice tenía un buen padre, sin embargo, él no la disciplinaba para que desarrollara una relación segura con Dios. Sin una relación profunda y progresiva con Dios, Alice estaba atormenta por un sentimiento de inferioridad en su alma. Aunque no era tan mala como sus disfuncionales amigas, nunca se sintió completa en Cristo. [Coloneses 1:28] (Colossians 1:28).

Una vez que su cuerpo comenzó a cambiar, se dio cuenta de que los chicos le lanzaban miradas furtivas cuando podían. Al principio pensó que esto era raro, pero comenzó a disfrutar de sus miradas inocentes.

Cuando tenía dieciocho empezó a creer que su cuerpo no era tan atrayente como los de sus amigas. Según su punto de vista, se había quedado sin su ventaja competitiva. Encontró la solución comprando jeans más apretados, usando más maquillaje y tentando sutilmente a los hombres cuando lo creía conveniente.

Esta nueva versión de Alice le dio la ventaja  competitiva que tanto anhelaba. Aunque recuperó su anterior posición privilegiada, existía aun un vacio persistente en su alma.

No se sacia el ojo de ver y el oído no se cansa de escuchar. – [Eclesiastés 1:8 (ESV)] Ecclesiastes 1:8 (ESV)

El surgimiento del poder

La idolatría en el corazón de Alice era un afán insaciable por el poder. El poder la hacía sentir fuerte, y cuando era fuerte dejaba su inseguridad de lado. Era una Samson del día de hoy. Su fortaleza estaba en su belleza física. [1] Por eso, ella sentía que era crucial verse bien todo el tiempo para cualquiera que la mirase.

A continuación, se puede observar la composición de la “estructura de adoración” de Alice. Presten atención a la circularidad de su idolatría.

  • Inseguridad, una forma bíblica del miedo, fue la culpable de haber capturado su corazón.
  • Llamar la atención fue el remedio para su inseguridad.
  • La belleza fue el vehículo que atrajo la belleza de los hombres.
  • Con la atención de los hombres, se sintió poderosa.
  • El surgimiento del poder la hizo sentir fuerte.
  • Esta seguridad artificial minimizó la inseguridad en su corazón.

El Evangelio contraintuitivo

Lo que Alice necesitaba realmente era eso que ella despreciaba y había evitado su vida entera. Necesitaba la debilidad, no la fortaleza. Este es el problema que todos enfrentamos en nuestra batalla con la confianza en uno mismo. Alice creó un mundo seguro basado en su determinación para ser hermosa.

Aún sabiendo que su metodología para sentirse mejor respecto a ella misma a través de la belleza era un castillo de naipes, esa era la única forma para enfrentar su arraigada inseguridad.

El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden; en cambio, para los que se salvan, es decir, para nosotros, este mensaje es el poder de Dios. Pues la locura de Dios es más sabia que la sabiduría humana, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza humana. [1 Corintios 1:18 y 25 (ESV)] 1 Corinthians 1:18 & 25 (ESV)

Nunca fue disciplinada de acuerdo con el Evangelio. Alice necesitaba adoptar la insensatez y debilidad del Evangelio en vez de la sabiduría y fortaleza de las vanidades culturales.

Su razón principal para resistirse a Dios se debía a que ella lo consideraba otra versión pasiva de su padre. Su primera figura de autoridad la decepcionó y por ello supuso que Dios era igual. En consecuencia tomó el asunto entre sus propias manos. Se volvió autosuficiente al usar el único método disponible para ella: su retocada belleza.

A través de la orientación, Alice comenzó a reaprender acerca de Dios según el Evangelio. Ella era cristiana y amaba a Dios, pero nunca había sido disciplinada cuidadosamente desde el punto de vista del Evangelio acerca del mundo. Con el tiempo, comenzó a amar a Dios más y más. Empezó a entender la pasión que Dios sentía por ella a través de la cruz.

Al poco tiempo, Alice comenzó a experimentar una increíble falta de conocimiento sobre sí misma. La belleza fue perdiendo importancia para ella, mientras que el Evangelio hizo que se deshaga de esos viejos anhelos de aprobación a causa de la belleza. Los cuatro libros que la ayudaron durante su viaje, [que se pueden encontrar aquí] which can be found here, fueron:

  • “The Gospel Primer”, por Milton Vincent
  • “The Cross-Centered Life”, por C. J. Mahaney
  • “Humility”, por C. J. Mahaney
  • “When People Are Big and God is Small”, por Ed Welch
  1. [1] Esta referencia de Samson es de hecho una paráfrasis del excelente libro de Ed welch “When People Are Big and God is Small”.
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