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Déjame dibujarte un cuadro

Clarice está casada con un hombre enfadado.

El sueño que soñó durante su periodo de noviazgo se convirtió en una larga pesadilla de una década.

Henry no era nada de lo que aparentó ser.

Clarice ni siquiera está segura de que él sea una buena persona.

Fue hace tanto tiempo y es tanto el daño que todo lo bueno que ella trata de rescatar regularmente es desplazado por el enojo de él.

Cuando su ingenio se agotó y estando desconectada de su iglesia local, Clarice tomó la desgarradora decisión de coger a sus tres hijos e irse a casa de sus padres.

¡Henry estaba devastado!

Desde todas las perspectivas Henry parecía un hombre distante, frío e indiferente.  La mayoría de sus amigos supusieron que continuaría bebiendo, flirteando y que la vida seguiría para él.  Hizo exactamente lo contrario.  Se desmoronó.

Cuando Henry vino a consejería, parecía el típico hombre herido y acongojado que quería a su esposa de vuelta.  Cuando más tarde vino Clarice a consejería con él, se reveló la verdad.

Atrapado en una trampa sin poder salir

Henry lloró y suplicó a Clarice que volviera a casa con él.  Ella le frunció el ceño con desprecio y desagrado.  Ella no tenía ninguna intención de volver vivir con él.

Estoy seguro que muchos de ustedes al leer esto están pensando que Henry no era sincero y que no se había arrepentido totalmente.  También imagino que pensarán que se trataba más de él que de su esposa.

Probablemente tengan razón.

Sin embargo, supongamos, sólo para este artículo, que Henry en verdad había tenido un encuentro con Dios y que su corazón había sido milagrosamente transformado.  Supongamos que su humildad es genuina y que ha limpiado todo en su vida y desea ser restaurado con Dios primeramente y luego con su esposa e hijos.

Supongamos además que Clarice no desea pedirle el divorcio y que el estar en consejería con él es un indicador que hay un mínimo de esperanza en su alma.  Sin embargo, ella simplemente no puede creer que Henry sea sincero.  La herida fue demasiado profunda y el temor permaneció por demasiado tiempo.

Clarice está atrapada en una trampa y no puede salir de ella; ella no quiere dejar su matrimonio, pero tampoco quiere permanecer en él.  Ella está eligiendo quedarse por los niños.  Su pensamiento es que teniendo un padre, aún uno enfadado como Henry, es mejor que ninguno.

El cínico abusado

El consejero hizo un dibujo para Clarice.  Puedes verlo al principio de este artículo.  Está en cuatro cuadrantes, que se lee desde la izquierda superior a la derecha superior y luego de la izquierda inferior a la derecha inferior.

Superior Izquierda

Durante la relación de noviazgo Clarice  estaba soltera y sin compromiso.  Todo se hacía a su manera.  Ella era divertida y era divertido amarla.  Ella era amada y estaba enamorada.  Ella y Henry eran felices, esperando y planeando una vida maravillosa.

Superior Derecha

Al poco tiempo de casados el verdadero Henry comenzó a manifestarse.  La diversión en su relación fue reemplazada por el temor.  Clarice tenía la inquietante sensación de que ya no era más libre.  El enojo, abuso, negligencia, censura, luchas con la pornografía de Henry además de sus largas horas en el trabajo, eran como flechas en su corazón.

Al principio, las flechas no eran tan consistentes, pero con el tiempo, se hicieron venir con más fuerza y regularidad.  Cada flecha tenía un efecto punzante en ella.  Al principio estaba confundida e incrédula.

Inferior Izquierda 

Con el tiempo, tras muchas desilusiones y un creciente temor a Henry, Clarice comenzó a actuar.  Ella hizo lo que cualquier persona haría cuando  “flechas entrantes” están penetrando en sus vidas.  Ella se protegió a sí misma.

Clarice se mantuvo más resguardada y distante de Henry.  En lugar de ser vulnerable, espontánea y esperanzada, comenzó a cerrar las ventanillas.  A pesar de que ella no buscó este resultado, era una manera de “encarcelamiento emocional.”

Como Henry estaba tan ocupado con su propio egocentrismo, nunca supo cómo estaba desmotivando  a su esposa.  En realidad, él nunca se dio cuenta hasta que ella se marchó.

Tristemente Clarice no se había dado cuenta lo que le había hecho a su propia alma. Las acciones que tomó para salvarse a sí misma del dolor por su matrimonio, la aprisionaron.

Se convirtió en prisionera de sus propios dispositivos y no se dio ni cuenta.  Hoy ella vive en un mundo dual del cínico abusado:

  1. Ella realmente había sido abusada por su esposo.
  2. Ella se convirtió en una cínica, como medida de protección para evitar ser herida otra vez.

Su lucha es compleja, en su exterior hay flechas despiadadas de un hombre malvado.  En su interior, se convirtió en una coraza que no solía ser.

Cinismo: una pecaminosa manera de protegerse a si mismo

El cinismo es crítica distante.  El cínico nunca es íntimo, sino siempre observa desde la distancia.  El cínico ofrece sus observaciones sobre un asunto, pero nunca se involucra en el contexto que está criticando.  La razón que ella no se involucra es por temor a ser herida otra vez.

Su crítica da la impresión que no solamente ella sabe lo que está ocurriendo, sino que ella está involucrada en lo que está sucediendo.  Eso es solo en apariencia.  Todo lo que ella hace es solamente criticar, pero nunca involucrarse.

Clarice está eligiendo las dos mejores y horribles opciones:

  1. Dejar que Henry la hiera.
  2. Vivir la amarga vida de una cínica.

Ella elige el cinismo.

Ninguna de estas opciones son un ejercicio de fe en Dios.  Estos son ejercicios de fe en Clarice.  Clarice es la que está decidiendo cómo responder al pecado en su mundo.

Un Rescate Divino

Superior Derecha – A pesar de que o aunque las flechas nunca cesen en su vida, Clarice necesita ser rescatada de su encarcelamiento auto impuesto.  Inicialmente, ella confiaba en Henry, pero él le falló.  Luego, ella confió en sus propias estrategias para protegerse a sí misma, pero eso falló también.  Ahora es tiempo de confiar en Dios.

En este momento, ella es controlada por Henry y no por Dios. Lo que Henry le pueda hacer supera con creces su disposición a confiar en Dios y la empuja hacia su prisión.  Ella es la que elige su propia “celda de castigo” auto impuesta por sobre la libertad que se encuentra en el Evangelio.

Una cuidadosa consejería bíblica ayudará a Clarice a poner su confianza en Dios.  Ella necesita ser controlada por Dios y no por las acciones pecaminosas de su marido o de sus propias medidas para protegerse basadas en el temor.  Dios provee una gracia increíble que puede sostener a cualquier persona en medio de cualquier aflicción.

Nuestra meta en la vida no debe ser remover la desilusión de nuestras vidas.  Si intentamos eso, entonces todos nos convertiremos en unos cínicos encarcelados, atrapados en nuestros propios anhelos de paz.  Nuestra meta en la vida debe ser confiar en Dios aún cuando la vida nos hiera y no tenga sentido.

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